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Ambientación.
Después de la cruel batalla que se ha librado una vez más contra una fuerza demoniaca que tenía conquistado el mundo entero, la ciudad donde empezó todo y el mundo entero se está reponiendo de ese duro golpe que les dejó en el casi exterminio de la vida como se la conoce, se puede decir que se respira tiempos de paz, pero esa paz no duraría mucho debido a que siempre habrá un ente más poderoso queriendo tomar esa vacante y llevar al mundo una vez más al apocalipsis. Aunque todo esté perdido o así parezca estarlo, un pequeño grupo de héroes está dispuesto a llevar aquella ciudad caída en las sombras a la luz, ellos están dispuestos a gritarle a los ciudadanos de esa post-apocalíptica ciudad que no todo está perdido, que siempre hay algo de esperanza y que, aunque no parezca, hay alguien que les está cuidando. Una vez más, los ciudadanos de este lugar tendrán que escoger si ser uno de los que llevan el estandarte de la esperanza de un mundo mejor o, por el contrario, se unen al bando del cual desean que el mundo arda, en el bando donde nadie es amigo de nadie, todos son enemigos.
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Nueva vida

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Nueva vida

Mensaje por Barry Allen el Dom Oct 02, 2016 10:43 pm

Nueva vida (Titulo sujeto a cambios :V )
CAPITULO UNO:
La Búsqueda.


Era una noche común y corriente en la ciudad de Shukketsu, Anochël había tomado la ciudad por completo y ellos hacían que el sentido de justicia tuviese un aire más macabro debido a su teoría de que la ley y la letra con sangre entra. No solo la ciudad estaba sumida en la oscuridad total, el mundo entero empezaba a sucumbir ante tales actos, no solo Shukketsu, tambien sus alrededores, es como si ellos fuesen un cáncer que necesita extirparse inmediatamente. Si, las cosas estaban sucediendo, pero nadie se atrevía a por lo menos poner un alto porque si alguien pensaba distinto a aquellos que llevan los hilos del destino pagaban con vida su osadía, por eso, todos en esa ciudad se hacían los de la vista gorda y sufrían en silencio lo que ese macabro ser hacía con sus voluntades y sus vidas.

Mientras el mundo daba media vuelta y seguía su vida normal como si nada pasara, en el corazón de ese caos reinante se encontraba alguien que estaría dispuesto a cambiar ese rumbo tan oscuro que había tomado todo, su nombre era Nathan, un canadiense que había sido hurtado del seno de su hogar con promesas de buen salario y reconocimiento, un canadiense que ahora servía como marioneta de un cruel regente el cual lo sometía a toda clase de trabajos como infiltración, asesinatos selectivos, prostitución y búsqueda de victimas para diferentes propósitos que tenía el ente. Entre ellos estaban aquellos que se oponían a sus ideales y vaya que la lista era larga, una lista que parecía nunca acabar. Hablando de victimas ese día precisamente era uno de esos donde le tocaría buscar esa clase de especímenes, ese martes, Nathan estaba en su oficina en el ayuntamiento ordenando unos papeles importantes cuando a él llegó ese temible ser que tanto repudio le causaba, el que tenía todo ese universo sumido en oscuridad y depravación, el regente se sentó cómodamente y se dirigió a su colaborador:
—Quise venir personalemente a verte. No te molesta, ¿verdad Nathan? — Le dijo al albino mostrando cierto sarcasmo en sus palabras.
—¿Por qué debería? — Respondió sin mostrar ningún sentimiento alguno frente a él y más bien siguió con su trabajo.
—Lo digo por lo que escucho en tu mente, escucho lo mucho que deseas que todo esto pare y liberarte de mí, ¿sabes?, oigo divertidas tus … quejas…—

El albino no dijo nada y más bien cerró el archivador para luego regresar al escritorio y mirar a su jefe, no se acostumbraba a verlo sin aquellas cicatrices, no se acostumbraba aun a verlo tan normal, tan humano. Le sostuvo por unos momentos la mirada para luego desistir y seguir su trabajo. Había mucho que ordenar, por su parte el ente solo sonrió a medio lado y soltando una risa nasal prosiguió a explicarle él porque estaba en ese lugar.

—No creas que vine para visitarte, vine porque tienes una misión que cumplir con Owen y Vector. He encontrado alguien que está metiendo sus narices en lo que no le importa y ha descubierto cosas sobre todo esto que ves. A estas alturas me vale mierda lo que pase con todo el mundo, que se enteren de quien los gobierna, pero…. Eso debe hacerse a mi voluntad y no a la de ellos… Debe morir. No quiero que se lleve ese crédito. —

El albino regresó la mirada al ente, como no olvidar su misión y su meta, como no olvidar esos macabros planes que tiene para todos, como no olvidar que ese ente loco desea privar de la voluntad del ser humano, turbar sus conciencias para guiarlos a un ideal esclavizador, jugar con ellos, jugar con todos por capricho. Eso era algo que no toleraba, pero por ahora poco o nada podía hacer. Suspiró para luego dejar a un lado su trabajo y concentrarse en la amena charla que tenía con su jefe, misiones, eso era pan de cada día.

—No veo la razón por la cual deba ir yo, señor, tiene a un excelente agente de reconocimiento junto a un asesino profesional, no sé qué papel haré ahí, solo les haré estorbo y lo han dicho. —

La sola petición del albino hizo que el ente cambiara ese rostro divertido que tenía por uno más serio, ordenando a la oscuridad a hacerse presente, unas lianas apretaron lentamente el cuello del albino, recordándole que había sido un terrible error haber dicho esas palabras.

—No estoy pidiendo tu opinión, harás lo que yo te diga… — Al sentir esa presión en su cuello, el albino no habló, no dijo una sola palabra más, con esos actos queda más que demostrado que lo hecho no le había gustado para nada a su jefe inmediato, tal vez la emoción le hizo hablar de más y por eso ahora lo estaba pagando. Nathan solo asintió y solo asi el ente le soltó de su agarre.

—Asi me gusta. — Le dijo el regente a Nathan mientras se arreglaba su elegante traje y se levantaba de la silla —Tu próxima misión será en ciudad central, a tu casa llegará un sobre blanco con instrucciones. No creo que tenga que decirte que no puedes fallar ¿no? —
—Sí señor. —
—Estaré al tanto, lo sabes. —
El albino asintió por última vez para después ver como el cuerpo de su regente se evaporaba y desaparecía del lugar dejándolo solo meditando sobre lo que tenía que hacer asi no quiera. Solo se levantó de su asiento para después salir de ese lugar con rumbo a su apartamento, esa noche iba a ser larga, no habría tiempo para descansar, había una misión y tenía que cumplirla a cabalidad o vendrían consecuencias terribles para todos, en especial para él.

Caminaba con paso afanado por las calles de la ciudad, soltó un chasquido de su boca cuando miró que el cielo comenzó a arrojar las primeras gotas de agua, es como si las mismas nubes le estuvieran acompañando y vaticinando un mal viaje, sin importar las adversidades, el albino siguió su camino a paso firme hacia su hogar, mientras la lluvia caía Nathan recordaba todas las cosas que le habían ocurrido y paradójicamente, esas cosas malas siempre eran acompañadas de lluvia, lluvias torrenciales como la que estaba sucediendo en ese momento. Trataba de dejar a un lado esos pensamientos, pero pareciese como si fuesen imposibles, una y otra vez atacaban la mente del albino, una y otra vez más le recordaban lo frágil que es y la necesidad de liberarse de este ente maldito. En una larga caminata que le sirvió para meditar sobre sí mismo por fin pudo llegar a su hogar. En la puerta del complejo de apartamentos, un vigilante le detuvo para entablar una conversación con el empapado inquilino.
—Vaya clima ¿verdad? —
El albino pasó de largo sin decirle nada, caminó hasta el ascensor y presiono el botón para llamarlo, el vigilante volvió a llamar la atención del engreído chico, ya que asi lo consideraba y que mejor forma de llamar su atención que entregándole ese sobre que había llegado para él en la tarde.
— Tiene correspondencia Señor Crane. —
Nathan miró hacia le vigilante y en esas manos se encontraba la prueba de lo que tenía que hacer, otra vida más que se iba a extinguir por capricho del ente. Suspiró y caminó hacia el amable vigilante, tomó el sobre y volvió a esperar el ascensor, el vigilante no quiso decir nada más, le había quedado claro que el albino no quería hablar y ahí concluyó la charla entre esos dos.
Ya en su apartamento, Nathan abrió el sobre y leyó detenidamente la misión entregada por el regente mientras buscaba algo para secar su cuerpo, entrecerró los ojos al ver de lo que se trataba y luego dejo a un lado ese papel para poder secarse por completo y cambiarse de prendas. Entró a su cuerpo y se desnudó por completo, pero cuando pasó por la tv apagada, el reflejo de sí mismo lo hizo detenerse, mirar sus heridas en su cuerpo y sin querer recordar lo pasado. Ese cruel pasado que le había dejado esa cicatriz que aún no sana.

|| Flashback ||
Nathan estaba nervioso, la misión había salido mal y el objetivo había escapado, Owen, el chico menor de Anochël estaba gravemente herido, el capitán de equipo estaba rabioso porque la victima a la cual iban a ultimar había escapado con material suficiente para probar y hundir al regente de esa ciudad, ni que decir del regente, Nathan podía sentir que estaba lleno de ira y que haría de ellos picadillo si asi lo desease. Toda la misión había fallado y todos eran los culpables, hasta él.
—¡NATHAN DESPIERTA PENDEJO, NECECITO TU PUTA AYUDA! — Le gritó el agente de reconocimiento al albino, grito que le hizo despertar y apurarse en atender a las indicaciones del agente. Un trabajo arduo que duró horas en esa improvisada sala de cirugías con unos rústicos instrumentos para hacer el procedimiento, ni que decir de las medicinas. El procedimiento había salido bien, por lo menos, y el chico estaba recuperándose, dopado, pero recuperándose. Al terminar todo, Nathan se apoyó contra la pared para poder descansar, era justo y necesario.
—Primera vez que fallamos. — Dijo el agente al albino.
—¿Quién atacó antes de la orden? —
—¿Ahora yo tengo la puta culpa de todo? Bien. —
—Las ordenes eran claras Vector, tu hiciste tu santa voluntad. Sabes que a destino no le gusta esto y lo haces. —
—Ajá claro, la culpa la tengo yo, pero … ¿Y tú que hiciste?, tu no hiciste nada por evitar que falláramos, ¿te digo porque querido pendejo? Porque pudiste haberlo dado de baja, tienes el cómo hacerlo, pero no lo hiciste. La pregunta aquí es… ¿Por qué saboteaste todo? —
—…—
—Querías que ese sujeto huyera ¿verdad? Querías que todo esto se vaya a la mierda ¿no? — El agente de reconocimiento se levantó de su sitio, se dirigió hacia el albino al cual lo levantó de sus prendas para estrellar su humanidad contra la pared. —¿Por qué mierdas querías eso?... ¿Acaso lo quieres traicionar? —
Nathan no respondió solo se soltó de ese agarre para ir a lavarse las manos y descansar lejos de las acusaciones del agente de reconocimiento, Vector solo le miró retirarse y con un bufido le hizo entender al albino su posición en todo esto. Mientras el albino se limpiaba, el ente que había escuchado todo por medio de Nathan se presentó ante él a sus espaldas, para luego tomar de los hombros al chico y susurrarle a su oído.
—Sabes que no tolero las faltas. —
El albino se quedó quieto sin poder responder ante su voz amenazante, no supo que explicación darle en ese momento y cuando iba a voltear hacia el ente para encararle, una fuerza descomunal lo hizo azotar su rostro contra la pared quebrando el espejo que había en esa habitación, unas pequeñas gotas de sangre iban adornando la frente de Nathan mientras que el ente sujetaba de sus blancos cabellos al dominado sujeto.
—Dime que lo que dijo vector es una mentira, tú no te atreverías a traicionarme ¿no es verdad? —
—N-No… No lo haría. —
—Bien, me alegra escuchar eso, pero entonces explícame lo que pasó ahí. Porque fallaron. —
—El agente de reconocimiento se salió del plan trazado y atacó primero, fue como una alerta para todos y después todo el plan se vino abajo, intente… intente detener el caos, pero al ver a Igaku herido… me bloquee, no supe que hacer… —
—Ummmmh, sabes bien que lo que prima es la misión, Nathan, que importa la vida de Igaku, vector o los demás, incluso la tuya si la misión fracasa, ustedes son reemplazables, todos ustedes, ustedes son fichas en mi juego. MI GRAN JUEGO. —
Diciendo esto, el ente estrello la humanidad del albino contra los azulejos del baño, hiriendo aún más su cuerpo, no contento con esto, el ente usó su poder para sostener en el aire al herido Nathan, apretar su cuello hasta el grado de sofocación y torturar de esta manera al chico que había fallado, él quería oír su cuello crujir y asi hacerle pagar su falta, pero, aunque él no lo quiera admitir, Nathan era el único que no se podía dar el lujo de perder. Nathan aún le servía para sus propósitos y fue entonces cuando usando sus habilidades despidió el cuerpo del albino contra la puerta del baño destrozándola por completo y haciéndolo pasar a la habitación donde estaban Igaku y Vector. Al escuchar el estruendo y ver quien estaba al otro lado de la puerta donde daba al baño, vector se levantó de inmediato y saludó a su superior como es debido.
—Señor. —
El ente pasó por encima del cuerpo herido de Nathan para luego estar frente a frente con el efusivo agente de reconocimiento. Estando frente de Vector, el ente le miró de pies a cabeza para luego hablarle.
—Veo que… lo que les mandé a hacer terminó mal… Ya saben que no tolero que las cosas me salgan mal, Vector, Dime ¿Qué haré con ustedes dos pares de idiotas? —
—Sr Me hago responsable por lo que paso, pero en parte tambien la culpa la tiene ese pendejo de Nathan, el no dio la orden a tiempo y el objetivo se iba, teníamos que atacar rápido y eso hice, él alertó a todos y los resultados fueron estos. Lo tenía señor… Yo lo tenía… —
—¿Crees que quiero escuchar eso?, el hecho no es quien tenga la culpa, el hecho es que fallaron y por culpa de su estupidez tendré que adelantar mis planes. —
—Sr Mil discul...—
—¿QUE PARTE DEL NO QUIERO ESCUCHAR ESO NO ENTIENDES? —
Diciendo esto el ente descargó toda su ira en la humanidad del agente de reconocimiento estrellándolo contra la pared cercana, detestaba las disculpas y ellos lo sabían. Cuando se tranquilizó un poco, aquel ser caminó hacia donde estaba el herido Owen, miró sus heridas y el trabajo hecho por sus dos colaboradores, le posó sus manos encima de su frente y comenzó a curar su cuerpo.
—Nadie descansa. —
Mientras curaba el cuerpo del crio, el ente aun enfurecido por lo ocurrido se dirigió hacia los dos dejándoles una última orden.
—Regresen a casa, espero que esta orden si la puedan cumplir. —
Sin decir más, ese ser desapareció del lugar dejándolos a los tres agentes solos, uno herido de gravedad, el otro castigado y el otro sin una herida que lamentar.

// Fin del Flashback //

Los golpes de la puerta de su apartamento lo hicieron despertar e ir por algo para ponerse, buscó un atuendo acorde para después salir a atender a quien llamaba, no le sorprendió ver quien era asi que solo abrió la puerta y dejó que el agente de reconocimiento siguiera. Vector ni se inmuto si le recibía bien o mal, solo se quedó parado en la entrada para luego hablarle.
—¿Qué, estabas masturbándote que por eso te demoraste en abrir? —
El albino no dijo nada y solo se dirigió hacia el teléfono, tenía cosas más importantes que hacer que responderle las agresiones que el loco agente le decía, vector tomó asiento y tomando el sobre en sus manos se dispuso a enterarse de que se trataba la misión, Nathan por su parte tomaba el teléfono para hacer algunas reservaciones de vuelo, al terminar, colgó el teléfono para luego dirigirse a su compañero.
—Debemos ir al aeropuerto, nuestro vuelo sale en una hora ¿Y Owen? —
Mientras vector chequeaba la misión, miró por encima del papel al albino para luego contestarle a su pregunta.
—él se adelantó, bien entonces manos a la obra. Por cierto. ¿es verdad que tu culito tiene un buen precio? —
El albino lo miró de mala manera, pero no dijo nada, más bien se dispuso a preparar lo que necesitaba para salir a tomar dicho vuelo, vector le cerró el paso arrinconándolo contra la pared, le miró de arriba hacia abajo y luego susurró casi encima de la humanidad del albino.
—Puede que tome tus servicios para después recomendarte a unos amigos que están ansiosos por comer culos como los tuy…—
No terminó de decir sus palabras cuando el albino, preso del malestar que le producía escuchar esas palabras de su compañero, golpeó fuertemente con su rodilla la entrepierna del agente de reconocimiento, por el dolor del golpe, vector soltó al albino y más bien se dispuso a sentarse un rato, entre dientes maldecía al albino por hacerle ese tipo de cosas a lo cual Nathan no respondió y más bien tomo sus cosas, escribió en un papel los datos necesarios para que vector siguiera y salió de ese lugar con rumbo al aeropuerto dejando a un quejumbroso agente a su merced.
Nathan había llegado con el tiempo suficiente para su vuelo, aprovechando el tiempo, tomó asiento y se dispuso a sacar de su maleta las indicaciones de la misión, todo estaba tranquilo cuando a su lado sintió una presencia la cual no era nada más ni nada menos de su compañero de equipo vector. Vector miró de mala gana a Nathan para luego suspirar y reclamarle aquel acto hecho anteriormente.
—Me dolió ese golpe ¿sabes? —
Nathan no le dijo nada y más bien siguió revisando los aportes de la misión, ante la negativa de su compañero para seguir la charla, vector se recostó en la silla de espera para luego sacar de su bolsillo el móvil, teclear unas cosas t luego quedar viendo la pantalla, esa actitud del agente despertó en Nathan la curiosidad por saber qué fue lo que lo había dejado en ese estado, disimuladamente miró al agente y luego al móvil, en él había un teléfono de contacto y una foto, la foto de alguien menor de no más ni menos 17 años, ojos verdes y cabello negro, una pregunta rondó en la cabeza de Nathan en ese momento y esa era ¿Quién era ese chico que hacía que la bestia con ánimo de matar se calmara tan repentinamente?.
El llamado a abordar despertó a los dos de sus respectivos pensamientos, y juntos abordaron el avión que les llevaría a su próxima misión, nadie habló ni dijo nada durante el viaje, ni siquiera cuando tocaron suelo y descendieron del avión para tomar camino hacia la ciudad desconocida, cuando estuvieron fuera del aeropuerto, vector tomó su equipaje y solo se dirigió con un gesto a su compañero, un gesto que le hacía entender que lo vería luego y se marchó sin rumbo fijo, Nathan por su parte tomó su equipaje y sacando el mapa de la ciudad se dispuso a buscar un lugar donde instalarse.
Nathan había caminado una larga distancia conociendo algunas partes de ciudad central, después de tanto caminar sintió que era hora de recargar sus baterías y comer algo, con el estómago vacío no se podía pensar. Entró a una elegante, pero juvenil cafetería que encontró a su paso, se dirigió a la zona de pedido y se estuvo pensando por un tiempo determinado en que tomar del menú, había tantas cosas y con nombres tan originales que tenía dudas de que era bueno tomar. Decidió por algo común y asi que pidió un café y una dona. Ya con su menú en la mano, miró a todos lados buscando un lugar, no encontró ninguno, pero había una mesa donde había un chico rubio, este estaba sin compañía asi que se adelantó unos pasos para poder preguntar si podía descansar un momento en una de aquellas sillas vacías. El cansancio hacía que el albino incomodara a quien sea.
—¿Puedo? — Dijo sin inmutarse, sin cambiar su rostro serio y sin emoción, el rubio levantó su mirada hacia el chico, se limpió el resto de migas en sus labios producto de lo que estaba comiendo y le invitó a sentarse con él. El albino solo asintió y se sentó al otro lado de la mesa que compartía con el rubio, por su parte él miraba de pies a cabeza al chico y se percató de que él no era de esta ciudad, venia de viaje o estaba de pasada, esa curiosidad del rubio hizo que empezar a entablar una conversación con el extraño chico.
—¿No eres de aquí verdad? Lo digo por las maletas. —
—No, apenas acabe de llegar. —
—Oh, bueno, entonces bienvenido a Ciudad central, es una ciudad tranquila y pacífica, te encantará estar aquí. Lo digo yo que soy un morador de este grandioso lugar. —
—Gracias. —
El rubio miró por unos momentos al cortante chico, lo mejor era no seguir hablándole porque parece molesto pero el ver el rostro juvenil que se arrugaba preguntándose a sí mismo sobre algo le hizo recapacitar, sus ojos azules se desviaron a su propio menú y llevando una mano atrás de su cabeza soltó una risa nerviosa, su cerrado amigo se había dado cuenta del menú que tenía.
—Eeeemmmh jejeje, estas son para llevar. —
Nathan despertó de su asombro por la cantidad de comida chatarra que llevaba y el buen estado del hombre al frente suyo, enarcó una ceja y preguntó algo perdido por su aclaración.
—¿Perdón? —
—Las donas que tanto mirabas. Son para llevarlas a mi trabajo, es un horario extenso y ya sabes, hace hambre.
—No pregunté por eso señor, pero agradezco su explicación, aunque no la haya pedido. —
—No me digas señor, mi nombre es Barry Allen. Mucho gusto. —
El rubio pasó su mano en saludo, no tenía malas intenciones para con el chico, pero Nathan no lo tomaba asi, de hecho, por un momento se sintió incomodo por todo lo que pasaba con el rubio frente suyo, esa incomodidad le hacía replantearse si había sido buena idea pedir que le cediera un lugar, pero esa molestia pasó a segundo plano cuando miró el rostro amigable del citadino asi que accedió a estrechar su mano en saludo correspondiendo a su presentación.
—Nathan. ¿Podría recomendarme algún lugar para quedarme? —
—Oh bueno, de aquí a tres cuadras hay un buen lugar para quedarse, es un hotel cinco estrellas o bueno, si prefieres algo como apartamentos, a dos cuadras hay un complejo de apartamentos, depende de lo que desees. ¿te quedarás por mucho tiempo? —
—Si…—
—Oh entonces ese complejo es tu salvación. —
—Gracias por las indicaciones. —
—De nada y de nuevo bienvenido, si deseas algo más, en los estantes de la caja hay buenos folletos donde explican lugares emblemáticos de la ciudad. —
De reojo el rubio miró hacia la caja y sin querer su mirada se desvió a un reloj de pared, sus ojos se abrieron de par en par al ver la hora lo cual hizo hacerle levantar de un salto y tomar sus cosas con gran afán.
—Llegaré tarde, el comisionado me va a matar, aunque todos saben que es mi firma, ammmh fue un gusto conocerte, Nathan, de vez en cuando pégate una vuelta por la comisaria. Ya tienes un amigo aquí. —
Nathan solo asintió, aunque admitía para sí mismo sentirse raro ante esa aclamación de ese extraño, pero agradable ser, le vio irse tan torpe y apurado que le hizo recordarse a el mismo cuando era normal, negó suavemente para después terminar su pedido y tomar aquellas indicaciones dadas por el hombre llamado Barry. Era hora de buscar un lugar donde quedarse.


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Los capítulos los iré subiendo poco a poco. no se si hacerlo en otro post o aquí mismo, ahí vemos.

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Re: Nueva vida

Mensaje por Barry Allen el Dom Oct 09, 2016 11:37 pm

Capitulo dos
No todo meta humano es malo.



Nathan había decidido ir en búsqueda de un lugar donde pasar las noches que tenía que pasar en esa ciudad y su nuevo conocido le había dado unas buenas referencias que no desaprovecharía. Ya fuera de esa cafetería famosa de ciudad central y con la maleta en la mano derecha salió en búsqueda de ese anhelado hogar; sacó de su bolsillo el mapa que había tomado de la caja de la cafetería para buscar los lugares que su compañero de café le había sugerido, estaba tan concentrado en buscar un lugar que no se percató de que a su andar le acompañaba un extraño hombre y solo se dio cuenta de su presencia cuando este lo empujó hacia la pared y, sacando un arma de fuego, lo intimidó buscando que le entregara las cosas que llevaba consigo, el albino había caído en un atraco a mano armada; Esa conexión que tiene con el ente fue suficiente para que este se alertara y rescatara de un peligro inminente a su protegido y asi poder usar sus poderes mientras el atacante estaba inocente de lo que estaba por pasar.

—Dame todo lo que tengas, dinero, joyas. TODO.
—¿Estás seguro de lo que estás haciendo?
—¿Crees que te estoy tendiendo una puta broma?, el dinero, RAPIDO.
—Ouuuh ese vocabulario no se debe usar con un visitante a esta ciudad… que mala bienvenida, bien, lamentarás haberme llamado de esa manera.

El cuerpo poseído de Nathan iba a atacar con toda su furia a ese ladrón cuando fe sorprendido por una ráfaga roja y amarilla que le quitó el problema de inmediato, cuando se pudo dar cuenta de lo sucedido, el malhechor se encontraba inmovilizado a un lado de él; El ente viró hacia su lado y miró a un hombre de contextura atlética, llevaba un traje rojo y en la mitad de su pecho una insignia de un rayo, trato de verle su rostro pero este se distorsionaba y daba una imagen de un rostro borroso producto de la vibración del propio velocista, era su  marca para evitar ser visto y reconocido; vaya sorpresa para el ente en el cuerpo de Nathan que sin saber estaba frente al corredor escarlata, el ángel guardián de la ciudad central.
Nathan tambien miraba lo acontecido y se sorprendió en gran manera de aquellas habilidades asi que habló en la mente del ente e hizo saber su opinión sobre el hombre en cuestión.

—Sus habilidades sin duda son excepcionales. — Dijo sorprendido, pero eso mismo hizo callarse de inmediato, sabía lo que pasaba cuando al ente algo llamaba la atención.
—Quiero decir… será un fastidio para sus planes ¿no?
—Lo quiero en el equipo. Será más útil que tú.

Nathan no dijo nada, más bien quedó anonadado de lo que el ente dijo, en parte se sintió culpable de haber abierto la boca, se sentía culpable por la suerte del velocista y quiso detener el plan del ente tratando de razonar con él, como si eso funcionara; el albino solo pudo pronunciar unas palabras cuando miró que el ente iniciaba su ataque, la suerte estaba echada y el velocista se enfrentaba a un meta humano muy peligroso. Por otra parte, Barry sonreía al ver que a quien había salvado era nada más ni nada menos que su amigo que había conocido en la cafetería, que lejos estaba el velocista de conocer la verdad sobre quien él consideraba su amigo.

—Un placer ayudarte. —

Nathan rogaba por que no siguiese el ataque, pero esos ruegos solo quedaron en el olvido, el ente tenía otro plan para aquel velocista, él levantó su mano y con esto hizo que las cosas a su alrededor levitaran ante la mirada atónita del guardián de ciudad central. Una sonrisa a medio labio y cínica del ente en el cuerpo del albino apareció para darle a entender que todo apenas comenzaba y para muestra un botón, el ente había enviado las cosas que estaban levitando en pos del velocista con la seria intención de dañarlo, Barry no entendía por qué ese chico amable que había conocido en CC Jiters le estaba atacando de esa manera, no entendía muchas cosas pero en ese momento no se podría dar el lujo de preguntarlas, en ese momento debía esquivarlo todo, hasta los ataques del extraño ser. Terminó de atacarle y fue ahí donde el velocista quiso negociar con él.

—tranquilo, no vengo a atacar…—
No terminó de hablar cuando el ente había iniciado su demencial ataque nuevamente.
—Serás mío, serás mi soldado…—
—¿Qué? —

El albino desapareció y apareció frente al velocista, Barry no pudo con la sorpresa de ver aquel espectáculo que el chico le estaba brindando y es que imaginarse que él era portador de un gran poder como ese le asombraba de gran manera, era una mezcla de sensaciones porque por un lado estaba el asombro y por otro lado estaba el miedo, miedo a que un ser como él sea capaz de borrar la ciudad si asi se lo propone y él no tenga chance de detenerlo, no aun pero ya habría lugar y tiempo para investigar. Tenía el lugar perfecto para él. Cuando el velocista reacciono y quiso moverse para ejecutar su plan, su cuerpo se quedó estático, no respondía a nada, ahí se dio cuenta que él había caído bajo control del albino, su mente maquinó rápido la idea que él era como aquel gorila que estaba en los laboratorios STAR, Grood, El albino manejaba una habilidad potencialmente peligrosa llamada telequinesis.

—Serás un buen soldado para mi… —

Dijo el ente, sus ojos dorados se posaron en los azules claros del velocista y cuando este quiso controlarlo para asi llevarlo consigo, el ente se chocó con una fuerza descomunal que hizo que este diera su brazo a torcer, cuando el ente entró en la mente del velocista fue como si hubiese recibido una fuerte descarga eléctrica, esa sensación hizo que le soltara y se encontrara en esa situación, tratando de mitigar ese cansancio mental que le había propinado el querer entrar en esa mente prodigiosa una mente que guardaba miles de recuerdos y pensamientos que iban a mil por hora, vivencias que no tenían tiempo presente, es como si el pasado, presente y futuro estuvieran en una sola mente, toda esa presión hizo que el ente cortara esa comunicación con todo y dejara libre al chico. Ahora era Nathan quien estaba en su cuerpo. Por su parte el velocista escarlata quedo mirando la escena algo dudoso y cuando iba a auxiliar al chico un nuevo acto de él le sorprendió aún más, el chico abrió su boca para pedirle ayuda.

—Por … por favor… noquéame…. Y … vete… —
—No puedo hacer eso. ¿Qué eres? —
—Por favor…. Rápido antes que …. Antes que él vuelva… —
—¿él? —
—Ayúdame … ayúdame por fav… favor… si él… si él vuelve los matará a todos…—

Barry no supo que hacer de momento, quería cumplir lo que el albino le había dicho, pero por otra parte no deseaba hacerle daño solo al final de tanta deliberación y suplicas del chico de cabellos plateados decidió cumplir lo que el albino le pedía, un golpe rápido en la parte posterior del cuello fue suficiente para que el albino quedara noqueado. Lo levantó en sus brazos y lo llevó a un lugar más seguro; dudas y más dudas llegaban a la mente del velocista, dudas que las respondería una vez que llegue a los laboratorios STAR, ese sería el lugar indicado para alguien como él.

Vector había encontrado un lugar donde pasar el tiempo mientras planeaban todo para hacer su misión, los lugares que él solía escoger eran sitios de mala reputación y esos eran tugurios o prostíbulos, en este caso había conseguido un lugar en una pensión de mala reputación donde solo habitaban viciosos y criminales menores, ese era un palacio para Vector quien entró en lo que era su nuevo cuarto, colocó su maleta en el suelo y cerró la puerta de la maltrecha habitación. Revisó que todo estuviese bien y cuando lo estuvo se dispuso a descansar en la sucia cama del lugar, estando cómodo sacó de su bolsillo un móvil, empezó a teclear unas cosas y luego buscó un número en ella, estaba a punto de llamar a su pareja Hans Miller, lo pensó por unos momentos, pero pudo más la gana de escucharle que otra cosa asi que le llamó para saber cómo estaba y de paso contarle algunas cosas. Vector no era de las personas que decía dónde estaba ni menos del que daba explicaciones, pero a esa persona especial se las debía. Quien iba a pensar que el asesino más despiadado del regente de Shukketsu tendría una razón por la cual siempre regresar.

—Hola enano… Sí, he llegado bien…. No… Aun no empieza todo…. No amor… Pffh ¿Qué me hace falta?, pues tu culito apretado, eso me hace falta… —

Vector soltó una carcajada ante sus mismas palabras para luego escucharle lo que le estaba comentando, solo los dioses sabían cómo le calmaba escucharle esa voz. Solo Hans podía calmar esa exaltación que sentía por la misión.

—Aún no he cenado nada, no lo necesito y lo sabes muy bien… Está bien señor Hans, cenaré algo… Ummmmh puede ser que…—

Su charla fue interrumpida por la llegada abrupta de su compañero de misión, Owen Harper más conocido como Igaku; como era costumbre en él, siempre llegaba haciendo el mayor estruendo posible y con ellos sus respectivos piropos a su capitán de campo, al verle llegar, vector solo se levantó de la cama y fue a otro sitio donde no se sintiera fastidiado por Igaku y asi poder terminar la charla con Hans.

—Sí, interferencia… ¿Dónde estoy?... Central city Hans… Que si, si tendré cuidado ¿desconfías de mis habilidades? Okey, descansa y recuerda, mastúrbate solo pensando en mí. ¿entendido?... okey, okey y yo a ti. —

Terminada la conversación el agente de reconocimiento entro al cuarto donde estaba su compañero el cual no había desaprovechado el tiempo y se había puesto a trabajar, había desmantelado un equipo sofisticado de vigilancia y monitoreo, no solo con eso contaban, tambien contaban con un extenso inventario de armas, munición, equipo médico, equipo de inteligencia entre otros, Igaku pensaba en todo que hasta comida le había traído.

—¡Mi sexy capitán le traje algo de comer! Y otros juguetes. —

Vector tomó la comida y se sentó en la cama vigilando lo que Igaku realizaba, no presto atención a sus coqueterías ni a sus insinuaciones y más bien prosiguió.

—¿Cómo vamos con la misión, ya tenemos alguna pista de nuestro objetivo? —
—Aun no señor, pero por lo menos tengo una dirección y eso es ganancia ¿no? Faltan reportes del Sr. Crane para corroborarlos y todo estará listo, solo será trazar el paso a seguir. —
—Sí y hablando de Nathan, me sorprende que no se haya reportado. —

Igaku se puso pensativo por las palabras de su capitán, era raro que el albino no se reportara con ellos. Aunque ¿Qué no era raro en él?.

—Ya sabe cómo es el Sr. Crane mi sexy capitán, ya se ha de reportar. —
—Eso espero, Destino no quiere que volvamos a fallar. —

Igaku le regaló una sonrisa amplia para luego seguir con su trabajo, vector por su parte terminaba su comida para ayudarle en algo a su trabajo, era hora de iniciar el trabajo de reconocimiento y su fuerte no eran los computadores ni la tecnología, su fuerte era las calles, ahí era donde él encontraba todo lo que se necesitaba saber.

Nathan se encontraba sin sentido postrado en una de las celdas de contención de los laboratorios STAR, el velocista lo había traído a ese lugar donde le prestarían la atención necesaria, era un meta humano potencialmente peligroso por sus habilidades, pero por dentro, el velocista sabía que el chico no era una persona peligrosa. No dejo de vigilar esa celda todas las horas del día, esperando a que el chico despertara y asi poder preguntarle sobre su procedencia y otras cosas más que le tenían ansioso por respuestas. Su espera fue recompensada con el despertar del chico, Barry se levantó de su lugar y espero a que el chico se repusiera para dar respuesta a sus preguntas.

—¿Do… Dónde estoy? —
—A salvo. ¿Por qué me pediste esa clase de favor? —
El albino levantó su mirada y se encontró con una figura difusa al otro lado. Aun no recuperaba su estado asi que solo se dignó a responder.
—Entre menos sepas, mucho mejor. Debiste haberme hecho caso y dejado en ese lugar. —
—No podía hacer eso. —
—Estas condenando a todos con ese acto, no sabes a lo que te enfrentas. —
—Solo se una cosa, tú no eres capaz de hacer ese daño, si así fuese, ya lo habrías hecho, dime ¿Qué fue eso que paso allá afuera? ¿Qué te llevó a hacer esa clase de actos? —
—Cómo puedes asegurar eso que dices?, ni siquiera me conoces.
—Es cierto, no te conozco, pero con lo poco que me hiciste ver de ti sé que eres una persona que detesta lastimar a sus semejantes. —
—No sabes lo que dices…—

Esas palabras taladraron la mente del albino, esas palabras hicieron que tomara asiento en esa celda reforzada y se pusiera a pensar en lo dicho, jamás alguien había visto tan profundamente en su alma como lo hacía ese hombre al otro lado del cristal, nadie le había dicho cuán importante eran sus sentimientos, nadie excepto ese detective que se encontraba en su ciudad; el albino trato de sacar esos pensamientos negando suavemente para luego levantarse y darle la cara a esa figura al otro lado del cristal.

—No puedo decirte nada más, más bien libérame antes que … —
—¿Antes que…? —
—Antes que los mate a todos. —

Barry se silenció por unos momentos para luego suspirar ante la negativa del chico por colaborar, el velocista no sabía cómo hacerle llegar a esa mente que lo que menos quería era hacerle daño, su intención era ayudarle y la única forma de hacerlo era dejar de esconderse tras esa silueta distorsionada y asi acercarse al chico.

—No sé cuál sea tu propósito, pero los como tu han terminado en estas celdas, aún sigo pensando que eres buena persona, pero el único que tiene que convencerse de eso ere su mismo, tendrás tus motivos por el cual actuar asi y guardar silencio sobre tu proceder, pero lo que en mi concierne, mi disposición de ayudarte aún sigue en pie.—

Nathan fijó la mirada al cristal y su sorpresa fue grande a ver que quien le hablaba y le brindaba su apoyo era ese hombre que había conocido en esa cafetería, Nathan no podía concebir que alguien con tan magnifico poder y disponibilidad sincera para ayudar a hacer el bien le estuviese ofreciendo su ayuda. No podía concebir la idea de que alguien con esas grandiosas habilidades podría usarlas para bien y no para mal; como le enseñó ese diabólico ente. Nathan guardo todas las expresiones en una sola y aunque estaba asombrado, no demostraba nada si no neutralidad. El albino le dio la espalda de inmediato y se sentó en el acolchado suelo de la celda.

—No debiste mostrarte, no a mí. —
—¿Por qué? —
—Ese…. puede hacerte daño… —
—Si estas tan seguro de eso, hazlo, ahora. —
—…… —
—¿Lo ves?, no eres una persona que lastima a otros. Ya lo habrías hecho en el momento que me viste. —
—Viste lo que puedo hacer, asi que libérame. —
—Si tan seguro estas de tus habilidades, escapa y dame a entender que lo que hice fue una decisión errónea. —

Nathan pensó por unos momentos lo que ese hombre al otro lado decía, más bien surgían a su cabeza dudas del porque estaba tan seguro de que lo atacase viendo lo que él vio, aun asi quiso atacar y se dispuso a llamar al ente para que le sea otorgado sus poderes pero al hacerlo, este no respondía, intentó una y otra vez con la misma respuesta negativa y fue entonces cuando Nathan volteó a ver al hombre que le había puesto en esa celda quien ahora estaba esbozando una sonrisa divertida pero tranquila.

—Hace tiempo tuvimos que lidiar con personas como tú, de hecho, aún se hace ese trabajo, esa celda donde estas inhibe las habilidades de los metas humanos como tú o como yo. En esas celdas algunos logran recapacitar y usar sus habilidades para un bien común, pero otros no tienen ese proyecto de vida y siguen aquí, acompañándonos. —

Nathan no dijo nada de momento porque estaba asombrado con todo lo que le estaba pasando, tantas cosas que eran buenas en verdad, tantas cosas que quería creer que eran verdad y parecen serlo. Si lo que Barry decía era verdad y esas celdas inhibían las habilidades meta humanas, entonces Nathan era libre para pedir ayuda sin necesidad de tener miedo de que ese ente le escuchase, inclusive podía terminar con ese sufrimiento quitándose la vida como antes lo pensó, pero descartó esa idea porque él le había mostrado un camino distinto, además, tenía la obligación de vivir y lo sabía. El albino se levantó de su estado y le dio la cara nuevamente al velocista escarlata, ese mismo que le estaba brindando una oportunidad de ser libre. Su boca se abrió y esta vez para contar toda la verdad.

—Si lo que dices es verdad entonces es mejor que me dejes aquí, no quiero que ese ente tome este lugar, si me sacas de aquí será el fin. No quiero que sepa de ti ni de este sitio. —
—Tranquilo, no pasará nada de eso, cuéntame ¿Qué fue lo que hiciste allá afuera? ¿Cómo obtuviste esos poderes? —
—No fui yo, bueno, no yo Nathan Crane, Mi cuerpo es controlado por un ente psíquico. Ese ser preparó mi cuerpo y mente para que fuese su contenedor y asi pueda hacer el trabajo sucio sin que el salga involucrado. —
—¿Cómo magia? —
—No, En su tiempo fue un científico que quería desarrollar un método para curar los males sin necesidad de medicamentos, ese método consistía en una maquina capaz de entrar en las mentes de los enfermos y sentir lo que ellos sienten asi dar con un diagnóstico más acertado pero unos hombres le robaron su investigación y lo confinaron a un mundo irreal sin saber que él en ese mundo se haría más fuerte y pudiese manipular el tiempo – espacio a su antojo, quiere venganza por todo lo que le quitaron. Quiere reestablecer un nuevo mundo donde él es el que guie a todos y sepan de su grandeza. —

El velocista escucho atentamente cada palabra hasta que el albino termino su relato, creyó cada una de sus palabras ya que esas cosas ya las había mirado y las había enfrentado, algunos aliados, otros enemigos, Barry se acercó a la celda donde contenía al chico y con una amplia sonrisa se dirigió al pobre ser que era atormentado con esa dura carga.

—Lo detendremos si tú nos colaboras. ¿Ves?, tenía razón sobre ti. No eres una mala persona. —

Al escuchar esas palabras el albino le dedicó una sonrisa de verdad, de esas que no esbozaba hace mucho tiempo en su largo padecimiento, luego asintió aceptando el trato. Por primera vez sentía un atisbo de esperanza en su corazón, la esperanza de por fin tener una vida normal, iniciar de nuevo, ser alguien libre sin esa presencia que le obligue a hacer cosas que no desea. Llevo sus manos al bolsillo y de ellas sacó una placa donde tenía escrito un nombre, era el nombre de su amigo que había fallecido defendiéndolo, aquel amigo que ahora le estaba dando ánimos para seguir y luchar por un mundo mejor, la miró por unos instantes para luego sonreír y decir en su mente unas palabras para su perruno amigo Dime.

“Para ti mi valiente amigo, pronto seremos libres…”

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